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Metchnikoff y el yogur búlgaro

Elie Metchnikoff Kefir yogur bulgaro

Elie Metchnikoff, ucraniano, fue un microbiólogo del Instituto Pasteur que ganó el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1908 por descubrir la fagocitosis.

En los últimos años de su vida dedicó mucho tiempo al estudio de los efectos que causan las bacterias que se encuentran en la leche fermentada.

Su creencia consistía en la idea de que nuestros fagocitos se vuelven contra nosotros mismos cuando somos viejos. Pensaba que nuestros fagocitos nos atacaban debido a la acumulación de restos de alimentos que se encontraban en el estómago y que provocaban la proliferación de bacterias malignas. Buscó factores que influyeran en la longevidad de la personas y descubrió que entre todas las naciones europeas, en Bulgaría había la mayor cantidad de personas de edad avanzada, incluso de más de cien años.

Al enterarse de que la longevidad que alcanzaban ciertas poblaciones del este de Europa podría deberse a su dieta, y a diferencia del resto de pueblos, a su elevado consumo de leche búlgara (yogur de Kéfir), pensó en que el kéfir podría estar actuando contra esa acumulación de restos y de bacterias malignasen el estómago.

Al estudiar el yogur de kéfir vió como las bacterias que contenía el yogur conseguían convertir el azúcar de la leche en ácido láctico. Un ácido que Metchnikoff pensaba que podría impedir el florecimiento de las bacterias causantes de muchas enfermedades.

Propuso eliminar esos restos fomentando el crecimiento y la multiplicación de bacterias benignas a través de ingerir grandes cantidades de yogur de kefir, lo que produciría una población enorme de Lactobacillus bulgaricusen en el estómago.

Metchnikoff recibió su licenciatura de la Universidad de Kharkov (1864; o Universidad de Kharkiv) y completó su doctorado en la Universidad de San Petersburgo (1868). En Messina, Italia (1882-86), mientras estudiaba el origen de los órganos digestivos en las larvas de estrella de mariposa bipinnaria, observó que ciertas células no conectadas con la digestión rodeaban y engullían partículas y astillas de colorantes carmínicos que había introducido en los cuerpos de las larvas. Llamó a estas células fagocitosas (de palabras griegas que significan “células devoradoras”) y llamó fagocitosis de proceso.

Trabajando en el Instituto Bacteriológico de Odesa (1886-87) y en el Instituto Pasteur de París (1888-1916), Metchnikoff contribuyó a muchos descubrimientos importantes sobre la respuesta inmunológica. Tal vez su logro más notable fue su reconocimiento de que el fagocito es la primera línea de defensa contra la infección aguda en la mayoría de los animales, incluyendo a los humanos, cuyos fagocitos son un tipo de leucocitos, o glóbulos blancos. Este trabajo constituyó la base de la teoría celular (fagocítica) de Metchnikoff de la inmunidad (1892), una hipótesis que engendró mucha oposición, particularmente por parte de científicos que afirmaban que sólo los fluidos corporales y las sustancias solubles en la sangre (anticuerpos) y no las células destruyeron los microorganismos invasores (la teoría humoral de la inmunidad). Aunque la teoría humoral mantuvo su dominio durante los próximos 50 años, en la década de 1940 los científicos comenzaron a reexaminar el papel de las células en la lucha contra las infecciones. Eventualmente, la teoría de Metchnikoff de la inmunidad celular fue reivindicada cuando aspectos de ambas escuelas de pensamiento se integraron en la comprensión moderna de la inmunidad.

Metchnikoff dedicó la última década de su vida a investigar los medios para aumentar la longevidad humana y abogar por el consumo de bacterias productoras de ácido láctico. Es autor de Leçons sur la pathologie comparée de l’ inflammation (1892; L’ Immunité dans les maladies infectieuses (1901; Immunity in Infectious Diseases), y Études sur la nature humaine (1903; The Nature of Man).